La piedra angular

Y, finalmente, no sólo el primer presidente de izquierda de Colombia, un país visceralmente godo, se sentó en la oficina principal de la Casa de Nariño, sino que lo hizo también en el mítico Despacho Oval de la Casa Blanca, junto al presidente de la nación menos izquierdista del planeta; se dieron la mano y se cogieron el codo, se sonrieron y se rieron a mandíbula batiente, se hablaron en público y en secreto, y aunque seguramente no se juraron amor eterno, sí llegaron a amplios acuerdos, ya no para que nos vendan armas oxidadas , o aviones de manivela, o toneladas de muerte en toneles de glifosato, o dólares en rama para alimentar el paramilitarismo, la corrupción y, colateralmente, la mafia, que es la que permite recomenzar la cuenta de las armas, los aviones, el glifosato y el billetico del ‘plan Colombia’,

 

 

Gustavo Petro, ese que nos iba a volver Venezuela, el que iba a cerrar el congreso, el que iba a eternizarse en el poder, el comunista, el guerrillero, el iracundo, el que nunca iba a ser presidente, volvi con dinero para la Amazonía, con un plan conjunto con Estados Unidos para tratar de devolverle a Venezuela la tranquilidad, la decencia, la justicia y la democracia, y con muchas cosas más, que representaron un trato digno y respetuoso, en lugar de claudicante con el país norteamericano. Petro se sentó junto a Joe Biden pocas horas después de haber sido señalado por la revista Timecomo una de las personas más destacadas del mundo, de haber ofrecido una conferencia en la Universidad de Stanford y después de que la indiferente y dividida Organización de Estados Americanos (OEA) lo oyera y terminara aplaudiéndolo de pie, como nunca antes había ocurrido.

 

Esos son hechos reales que la prensa internacional destaca y la nacional oculta o, por lo menos, disimula con títulos malintencionados y análisis dedicados a tirar sombras donde debería haber claridad. Biden dijo que Colombia es la piedra angular del continente, pero ya no para plantar bases militares, sino para pensar en el futuro ambiental del mundo y la búsqueda de la equidad y la superación de la miseria en la región, temas que, aunque viejos, apenas empiezan hoy a calar en las naciones poderosas del planeta.En fin, el viaje de Petro a Estados Unidos, a mediados de abril, sobresalió que, a diferencia de lo que ocurrió en el pasado, podemos ser respetados, cuando nos hacemos valer con seriedad, con capacidad y, sobre todo, con la dignidad que le sobra a un presidente cuando habla a nombre del pueblo y no sólo en defensa de misérrimos privilegios.

 

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